Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden toda la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.

("El libro de los abrazos", Eduardo Galeano, 1989)

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