Conciertos que continúan en los mejores locales de Valencia, Madrid y Barcelona y en diversos festivales como el Easy Pop Weekend de Andorra (Teruel) con notable éxito de público. Para apoyar estas actuaciones editan en 2002 y 2003 sendas maquetas –Limón y Código de Barras- y participan en discos tributo, uno con versiones de Nueva Ola y otro con canciones de El Niño Gusano.
Todo este bagaje ha servido para que Discos de Paseo se fijara en la chispa y la soltura de sus canciones y de su espíritu. Melodías que beben de la nueva ola más pimpante, del pop electrónico más glamouroso y macarra, del punk más divertido. Letras con conflictos sentimentales o argumentos de serie Z. En definitiva, un mundo muy personal y bailable, sostenido por la voz de Èlia y los coros y derroche de instrumentos de Roge para entregarnos en 2008 uno de los discos del año: Extrañas Ilusiones. Quince canciones de un lujo inolvidable.